¿Cómo envejece la Switch?

Qué tal chicos, espero que anden muy bien, muy contentos, jugando mucho con su Switch y aprovechando el tiempo que no volverá.

Este post es un poco diferente a lo que hemos venido posteando últimamente, y es que hemos venido preparando por un tiempo esta comparativa entre la Switch del 2017 de Di y mi Switch del 2019.

Y si ahora te andas preguntando ¿Y como para qué comparar dos Nintendo Switch, si siguen siendo lo mismo? Entonces no dejes de leer este post porque la respuesta te sorprenderá.

Te dejo el video por aquí, por si quieres ver con tus propios ojos lo que te contamos acá.

Duración de la batería

La consola de Di: una Switch del año 2017 con joy-con Splatoon Edition.

Cuando Nintendo anunció la Switch, y expusieron su propuesta de consola híbrida, lo que muchos empezamos a pensar luego de ver las características de la consola fue “ojalá que tenga una buena batería que aguante todo eso”.

Y la verdad es que la Switch no decepcionó —al menos no a mí—, pues su batería si bien no era excepcional, hacía lo prometido y eso era suficiente.

Pero todos los que tenemos dispositivos móviles, sea un smartphone, una laptop o una tablet, sabemos que el paso del tiempo —y los ciclos de carga— hace que las baterías ofrezcan menos autonomía cada vez que las cargamos; y esto es algo de lo que sufrimos casi todos.

Y digo casi porque Di y yo nos propusimos saber cuánta autonomía había perdido su Switch del 2017 en estos dos años de uso casi exclusivamente portátil.

Y después de más de dos (2) horas jugando Splatoon 2 y Mario Kart 8 Deluxe, descubrimos algo muy inesperado:

¡La Switch 2017 no ha perdido nada de autonomía!

Tal y como lo lees, la Switch del 2017 inclusive duró un minuto más que la más nueva bajo las mismas condiciones de uso ¿Increíble no? Habla muy bien de la calidad de las baterías que usa Nintendo.

Velocidad de arranque

Mi consola: una Switch edición Let’s Go.

La Switch nunca ha sido famosa por su capacidad de procesamiento, —al contrario— muchas veces se le ha sacado en cara su falta de potencia, su “baja resolución” y sus limitaciones técnicas.

Sin embargo Nintendo nunca se ha caracterizado por basar su experiencia en fuerza bruta, y tampoco le interesa mucho lo que puedan decir las demás personas o empresas del medio.

Además de que la versatilidad de la Switch es un factor que obliga a que la consola no pueda tener un procesador que consuma la energía de la batería muy rápido.

Y bueno, podría ser que la batería tenga un buen envejecimiento, pero eso no implica que el procesador también, ya sabes, con el paso del tiempo podría ir perdiendo eficiencia, o verse legalmente superado por procesadores de la misma potencia pero más nuevos.

Acá nuevamente Nintendo nos da un zas en toda la boca.

Tras hacer nuestra prueba de arranque con ambas consolas, descubrimos que la Switch del 2017 prende incluso unos milisegundos antes, lo cual nuevamente habla bastante bien de los procesadores de la Switch y su buen funcionamiento.

Apertura de juegos

Pero no solo de arranques vive el hombre, así que para terminar de comparar los procesadores de estas 2 consolas, decidimos hacer otra prueba de velocidad pero ahora abriendo el juego Mario Kart 8.

Cabe recalcar que los juegos eran en formato físico, por lo que ambas consolas estaban leyendo la información de sus respectivos cartuchos.

¿Es acaso poder jugar donde sea el mayor atributo de la Switch?

Y acá ganó mi Switch 2019 por unos cuantos milisegundos, después de tantas victorias de la consola de Di, ya se me había olvidado que la mía era la más joven.

Podríamos haberle dado el primer punto a mi consola, pero la verdad es que fue muy poca la diferencia, mucha menos que en la prueba de arranque, así que decidimos declararlo un empate técnicocon un guiño a la Switch 2019 😉—.

Coloración de la pantalla

Este es uno de los apartados sobre el que yo más había leído, pues se hizo un mini escándalo cuando se descubrió.

Resulta que las Nintendo Switch del 2018 en adelante incorporan unas pantallas de otro fabricante, y a raíz de esto, son pantallas más saturadas y que muestran tonos más rojizos que las consolas del 2017, eso se puede apreciar muy claramente en la foto.

Sin embargo, esto sucede cuando uno tiene las dos consolas para compararlas, porque cuando uno observa las consolas por separado esta diferencia —para mí— es casi imperceptible.

Otras pruebas

Casual, jugando en el parque con la mejor consola de octava generación 🙂

Además de las pruebas mencionadas arriba, hicimos una comparación de volumen máximo de altavocesque si quieren escuchar tendrán que visitar el video—, y pues acá decidimos declarar otro empate técnico pues el volumen de ambas consolas era prácticamente el mismo.

Después se nos ocurrió la idea de probar el alcance de los joy-con, así que agarré uno de cada consola y empecé a alejarme mientras Di vigilaba cuál perdía la conexión primero.

Y nuevamente terminamos teniendo un empate pues la diferencia entre ambas desconexiones fue bastante reducida.


Las conclusiones

Después de haber hecho todas esas pruebas, y de haber visto lo que vimos, Di y yo lo estuvimos conversando un rato y coincidimos con llegar a las siguientes conclusiones

La Switch sigue siendo a día de hoy una consola muy viable en cuanto a rendimiento se refiere, y que se puede aprovechar muchísimo más que cuando recién salió gracias al inmenso catálogo de juegos del que dispone actualmente.

Las consolas que sean compradas nuevas vendrán con una pantalla ligeramente más saturada y que muestre los tonos más rojizos.

El estado de una Switch se deteriora más por el tipo de cuidado que por la cantidad de uso.

Si optas por comprar una Switch de segunda mano, estarás comprando una consola cuyos componentes internos estarán en tan buenas condiciones como una nueva.