Correr riesgos para correr más riesgos

Hola ninegamers, espero que hayan estado jugando mucho Switch, por ahí todos sus juegos favoritos, y si no saben qué jugar, Di tiene un pr de recomendaciones para ustedes.

Pero el punto de este post —como se habrán dado cuenta por la categoría en la que está— es salir un poco de nuestro tema de conversación habitual y contarles ideas y pensamientos que podrían ayudarlos a sentirse mejor y quizás a ser mejores personas.

Esta vez —como ya podrán haber anticipado por el título— les hablaré acerca de cómo no siempre estaremos en control de las circunstancias y qué creo yo que deberíamos hacer ante estos escenarios.

El Control

Para empezar sería interesante que definamos un poco qué es tener el control de las circunstancias, para mí sería algo así como poder anticipar con elevada precisión cómo se va a desarrollar una serie de sucesos y gracias a esto tener una ruta de acción predefinida que nos permita obtener el resultado que deseemos.

O también lo podríamos llamar “Ir un paso adelante” —jajaja— y ahorrarnos el floro.

Y pues, les podría decir que estar en control se siente —por lo general— bien, poder saber casi por adelantado lo que va a pasar es como ver el futuro; todos hemos tenido y disfrutado esa sensación alguna vez.

Sentirnos privilegiados conocedores del transcurrir de las cosas, y poder afectar a nuestros entorno para que parezca que todo pasa como nosotros queremos que pase, ¿Cool no?

Pero acostumbrarnos a esta sensación puede traernos problemas más adelante, porque el ver al futuro es realmente imposible y tener siempre el control, casi casi.

*Si no estás de acuerdo con mi apreciación de qué significa tener el control, no dudes de dejarnos la tuya en comentarios.

La Impotencia

Y es justamente cuando perdemos el control y nos encontramos repentinamente fuera de un escenario previsto, cuando empieza a salir todo mal —mal para nosotros y nuestro ego—, y muchas veces basta con hacerse a un lado y simplemente dejar ir esa idea, ese proyecto.

Pero ¿Qué pasa cuando no lo podemos dejar ir? Cuando las circunstancias son más grandes que tú y abandonar podría traer consecuencias no solo en ti, sino en personas que no quisieras afectar negativamente.

Es aquí cuando la sensación de haber fracasado puede abrumarte y dejarte con el peor sabor de boca que te puedas imaginar, esto es a lo que llamo impotencia.

El no poder hacer nada mientras ves pasar ante tus ojos cosas que nunca pensaste que pasarían te puede cambiar.

Encontrando motivación

Pero no dejes que te cambie negativamente; el camino más fácil siempre es darse por vencido y culpar a las circunstancias.

Sin embargo si estás acá leyendo eso quiere decir que, como mínimo, tienes la intención de encontrar una solución a lo que estás viviendo, y una solución no destructiva.

Puede parecer fácil o difícil, dependiendo de cómo te sientas tú mismo y cómo se hayan dado las circunstancias que te llevaron a sentirte impotente, pero tienes que poner de tu parte y aceptar que no siempre vas a estar en control de las cosas, y lo más difícil de todo, aprender a vivir con eso.

Ojo, no estar en control no significa estar en desventaja, ni mucho menos, me gusta ver el hecho de no saber qué va a pasar como una oportunidad para enfocarme en otras cosas, porque al final del día, todos tenemos éxito en la medida en la que nos hemos esforzado.

No veas el hecho de que tus seres queridos hayan tenido que sufrir por tu incapacidad como algo que te limite y evite que trates de mejorar constantemente, al contrario, si de verdad quieres lo mejor para ellos, lo que debes hacer obligatoriamente es siempre estarte reinventando.

Aceptar que hay hechos que simplemente no puedes controlar te libera de estar continuamente pensando en aquello, así que aprovecha ese tiempo y enfócalo en hacer mejor lo que sabes hacer bien, solo así podrás apalancarte de un mal momento, para ser mejor que ayer.

Pasos de gigante

Además de ser una canción de Bacilos —uno de mis grupos favoritos de adolescencia, no pregunten—, dar “pasos de gigante” podría no ser tan mala idea si lo piensas bien; es algo así como lo mejor de dos mundos, para mí significa avanzar en la dirección correcta con firmeza y seguridad.

Hay momentos en los que por confiados o emocionados queremos hacer muchas cosas, muy rápido, muy profesionalmente, pero a veces es mejor tomarnos un poco de tiempo para preparar el terreno antes de ponernos a sembrar —si es que entiendes la analogía—.


Y bueno chicos, eso ha sido todo.

Mentira, esto es solo el comienzo, trataré de hacer esta sección más interesante e íntima, espero que por ahora les haya gustado, ya sé que son tímidos pero igual se los tengo que decir: no se olviden de dejarnos sus ideas y apreciaciones en comentarios.

También sígannos en nuestras redes y ya si se van a tomar todo ese trabajo también sigan a Ninegames Dice en Spotify, iVoox o Apple Podcast.

Ahora sí, conmigo será hasta el próximo post 😉