Prue, Merry, Marra y Charrón

Hace mucho tiempo que Gui y yo venimos viajando cada vez que el universo nos lo permite por no decir que el trabajo, los estudios y todas las responsabilidades se nos cruzan. Y nuestro problema en cada viaje que hemos hecho ha sido tener que dejar a las 4 terribles en casa.

Como es el primer post en el que las menciono les contaré un poco la historia para que entiendan un poco.

Gui y yo nos conocemos desde hace ya casi siete años y hace casi dos que somos pareja.

Cuando él se mudo solo para poder estudiar la universidad, su mamá le regaló una schnauzer para que no estuviese solo y la llamaron Prueaún desconozco el porque de su nombre— un año después nacieron Marra y Merry, y al final llegó Marrón un año mas tarde cuya historia nos vamos a saltear en esta ocasión.

Prue es la mas chiquita del grupo, súper tranquila y dócil y muy cariñosa.

Marra es la mas grande del grupo, color sal y pimienta, y es súper celosa con Gui, pero le encanta hacer compañía una vez que le demuestras que no eres un peligro.

Merry es la mas pleitista con los demás perros que no conoce, de color negro y a quien le encanta refugiarse en los brazos de quien la reciba.

Y por último y no menos importante está Marrón o como yo le digo Charron por chicharrón jajajaja es una bolita color beige que lleva una sonrisa siempre y un espíritu para el deporte que solo llega hasta ahí.

Es así como hace dos años las he adoptado como mías y les he agarrado mucho amor; por supuesto que hay algunas que son mas pegadas a mí que otras pero cada una es especial a su manera.

El viaje

Ahora si volviendo al tema principal, el primer viaje con ellas. Todo empezó así; este año pasaríamos navidad en casa de mi mamá que se encuentra en Lima y como es de costumbre a Gui y a mi nos gusta pasar año nuevo en algún lugar nuevo que podamos encontrar.

Entonces se me ocurrió la idea de que las pequeñas también pasaran navidad con nosotros en Lima y le consulte a mi mamá la cual aceptó —en la casa de mi mamá no hay mascotas ya que es un departamento pequeño— y así empieza nuestra travesía.

Lo primero que hicimos Gui y yo fue prepararnos para todo, compramos casitas para ponerlas en el carro y que cada una vaya cómoda en su lugar ademas que como no sabíamos como actuarían eso nos ayudaría a tenerlas bajo control, les compramos nuevas pecheras reflectoras, unas gotitas tranquilizantes, bocadillos y mucha pero mucha comida.

Y fue así como iniciamos el viaje rumbo a Lima desde Trujillo, al principio estaban muy nerviosas y ladraban mucho, pero conforme el tiempo iba pasando se calmaron y yo diría que empezaron a disfrutar el viajecabe resaltar que fuimos parte del camino con el spotify en música para perros jajajaja— hicimos tres paradas para qué todos pudiésemos estirar las patas y piernas y comer dicho sea también.

En esta parte del almuerzo fue donde Gui y yo descubrimos que tendríamos que aprender a pedir comida para llevar y comer en el auto ya que en los restaurantes no dejan el ingreso a mascotas y mucho menos de cuatro.

Después de casi 10 horas aproximadamente llegamos Lima, por suerte habíamos alquilado un espacio pequeño donde permitían mascotas, encontramos el lugar por la aplicación en Airbnb y la verdad es que a pesar de que el barrio no es tan bonito, la señora que nos recibió fue tan amable y gentil con nosotros que por esta razón podríamos recomendarla a ustedes, a esto le suma el bajo costo del alquiler.

Entonces llegamos nos instalamos y las llevamos a pasear, hemos tratado de llevarlas a lugares donde hayan varias personas y otras mascotas ya que ellas no conocen que es socializar mucho porque siempre han estado en casa y las veces que se les saca a pasear son pocas.

En nuestra estadía en lima las llevamos a visitar a la familia, a parques, playa y todo lugar al que fuera posible llevarlas.

Es probable que lo más anecdótico que tenemos de esas salidas es que para que pudieran correr las amarrábamos a las 4 juntas con sus correas y en una ocasión Charrón no pudo seguir los pasos de las otras y fue arrastrada un tramo hasta que se le soltó la pechera.

Luego de eso aprendimos a que podíamos dejarla sola y que no se iría a ningún lado o muy lejos.

Otra cosa que notamos de esta primera parte fue que al principio Merry le ladraba a todo perro, gato, paloma que veía pero hemos podido ver un avance en ella, ya no le ladra a casi nada quizás por ahí cuando se siente intimidada pero después de eso se da una oportunidad de hacer amigos.

Con los días nos dimos cuenta también que asociaban el carro como la hora de dormir, es instantáneo uno las sube y prácticamente ya están roncando jajajaja debe ser porque cuando están en la casa o en los parques siempre andan corriendo de un lado a otro y saben que necesitan energías para eso.

Y es así como terminamos la primera parte de nuestra aventura en Lima conocimos nuevas personas, las pequeñas aprendieron a socializar, a aprender a diferenciar las cosas que podrían ser una amenaza.

Continuando con nuestra travesía, volvimos a hacer maletas y partimos otra vez. Esta vez teníamos planeado ir al sur pero por cosas del destino cambiamos de planes y terminamos dirigiéndonos al norte.

Nos dirigimos rumbo a Huacho, un lugar cerca a Lima y perfecto como para hacer la primera de muchas paradas además que Gui nunca había ido. Lo difícil de esta primera parada fue encontrar un lugar donde quedarnos a dormir.

Por suerte encontramos un hotel donde aceptaban mascotas. Así que descansamos y las llevamos a la playa al día siguiente, recorrimos la plaza, fuimos por desayuno al mercado y partimos para la Laguna Encantada.

En este punto descubrimos que solo Charron tiene la habilidad innata de nadar —y para rascarse también jajajaja—.

Y Prue también le sigue, pero Marra y Merry necesitan urgente unas clases de natación jajajaja y para terminar pasamos por Caral y digo pasamos porque cuando llegamos nos dimos cuenta que se nos pinchó una llanta y cambiándola se nos venció la hora de entrada al centro arqueológico.

Para hacerlo breve fuimos de mano en mano, de pueblo por pueblo hasta llegar a Barranca donde pasamos la noche para después poder conocer sus playas.

Seguimos hasta Huarmey donde también pasamos una noche y seguir nuestra ruta hasta Casma en donde decidimos pasar año nuevo esta fue la parte más difícil ya que el 31 nos fuimos en busca del lugar para pasar año nuevo y no logramos encontrar lugar donde poder hospedarnos pero eso nos ayudó a que pudiéramos conocer lindas playas y que al final eligiéramos la playa La Gramita para pasar la noche y aquí el desafío, teníamos lugar pero no teníamos hospedaje ni comida.

Primero disfrutamos de la playa, y luego de que la noche se asomaba decidimos alistar las cosas, las perritas estaban cansadas habían corrido y nadado en todo el rato que habían podido así que ni bien pudieron entrar a sus casitas se quedaron dormidas, ordenamos el carro y encontramos atún y galletas de soda así que ya teníamos nuestra cena de fin de año y para ellas había carnazas con forma de piernitas de pollo.

Al poco tiempo de comer nos pusimos a jugar Diablo III hasta quedarnos dormidos.

Cuando despertamos nos dimos cuenta que teníamos más vecinos de los que parecían en la noche así que movimos el carro un poco y sacamos a las peques a que se estiren un poco, rehidratarnos y después de una breve charla decidimos volver a la ruta y salir hacia Trujillo.

De camino paramos en Chimbote a tomar desayuno, me había provocado un jugo surtido bien helado porque hacía bastante calor, pero como era 1 de enero, la mayor cantidad de negocios estaban cerrados, incluso en el mercado no pudimos encontrar puestos abiertos.

Luego de una búsqueda por la ciudad pudimos encontrar una juguería donde tomamos unos jugos no tan helados.

Después de eso se nos hizo cuestión de tiempo el llegar a Trujillo, bajamos en casa de Gui y desempacamos y fue así como terminamos este primer viaje con ellas. Agotados al estilo charron pero contentos.